Una semana sin ella

Hoy hace una semana que se llevaron a Lisi.

La perrita que teníamos en acogida.😭

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Lisi, mezcla de mastín y pastor alemán (creemos)

La verdad que si fuera por mi chico nos quedaríamos con todos los animales que nos vamos encontrando, menos mal que le pongo límites, aún así ayer mismo trajo a nuestra familia de caracoles dos adoptados más 🐌🐌

Bueno a lo que iba, Lisi.

Ha pasado poco tiempo de su marcha y todavía la tenemos muy presente. Raspilla el viernes de camino a la guardería me soltó “¿mamá, y Bisi?” (ella la llama así), a lo que yo la contesté “Con su nueva familia cariño”, ella me dijo enfadada “nooooooo, yo quiero estar con Bisi” y la intenté explicar que “nosotros sólo la cuidamos un tiempo, ahora está con su familia”, se quedó pensativa un momento y me dijo:” vale, ahora en un rato viene”, jajaja… ¡No había entendido nada!

Ha estado con nosotros un mes y una semana pero bastó solo un día para enamorarnos de ella. La encontramos en el pueblo de mi madre, el único cachorro que sobrevivió de toda la camada (prefiero omitir lo que les pudo pasar al resto).

La dueña de la madre de Lisi no quería el cachorro y tampoco le interesaba que andara por ahí, así que advirtió que alguien se la llevara o desaparecería. Triste que todavía exista gente así.

La mamá de Lisi

La mamá de Lisi

Mis sobrinos y algún niño más le llevaban comida todos los días a un pajar medio derruido donde solía pasar el día ella sola. Llegaba el fin del mes de agosto y con ello el fin de las vacaciones de la gente, por lo que Lisi quedaría en olvido para las personas del pueblo. Mi sobrina suplicó que nos la quedáramos pero no entraba en mis planes un perro tan grande. Al final decidimos llevárnosla a casa y buscarle una familia.

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La bañamos antes del viaje porque estaba llena de pulgas y garrapatas y quedó más que preciosa.

Su paso por nuestro hogar y sobretodo por el jardín se sigue notando a día de hoy. Los desperfectos no fueron pocos pero porque tampoco tuve mucho tiempo para educarla, aprendía deprisa.

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Agujeros en el césped, vaciar los maceteros y comerse las plantas, el yoyó de Lucía, zapatillas,etc.

Yo nunca he tenido un cachorro porque mi Zarpitas (que desgraciadamente ya no está entre nosotros) fue adoptada con un año y a Rosca la cogimos de la calle con tres, y bastante tengo con una niña y un bebé. Ya os contaré en otros post la bella historia de Zarpas y Rosca.

Raspilla jugaba mucho con Lisi; le encantaba darle el pienso de la mano, le ofrecía sus galletas, le enganchaba la correa para salir al paseo…pero también se quejaba cuando le mordisqueaba los pies o algún juguete, sobretodo por las mañanas que se despertaba con las pilas al 100% y saltaba de alegría al vernos. Raspilla le regañaba y soltaba demasiado la mano a pasear, ¡qué paciencia tienen la gran mayoría de los animales, menos mal!

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Mis paseos eran bastante caóticos, imaginaos: el carrito del bebé, la mayor agarrada a un lado o dando la manita a su hermana (cuando tiene el día obediente) o sino por su cuenta, las dos perras y yo sola. Las mamás de la guarde se reían y me ayudaban, unas veces se quedaban en la puerta con el carro o Raspilla entraba de la manita con una amiga y su mamá.

Para entrar a cualquier sitio tenía que atarlas separadas porque Lisi quería jugar todo el rato con Rosca y ella no es muy juguetona, así que se dedicaba a ladrar y morder la correa. ¡Era mi otro bebé!

¿Por qué es tan complicado hacer gestiones cuando llevas animales? ¿por qué tienen la entrada prohibida en tantos sitios?

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El tiempo va pasando, todo el mundo dice “qué bonita” pero a nadie le cuadra quedársela, gracias a las redes sociales nos llamó Juan interesado en darle un hogar y nosotros deberíamos despedirnos de ella. Cuando se marchaba en el coche me invadían sentimientos de alegría pero de tristeza a la vez, ella sin mirar atrás y tan feliz nos decía adiós con unos cuantos mordiscos y Lucía con cara de incertidumbre diciendo “¿qué es ese señor?, ¿y Bisi dónde va?”

Si vuelve a preguntar no sé qué decirla o como explicarle que ya no volverá, porque estamos seguros que aquí no acaba nuestra aventura acogiendo a algún animal que lo necesite. ¿Algún consejo? ¿Habéis pasado por la misma o parecida situación?

Os animo a que seáis casa de acogida ya que resulta muy gratificante aunque se les coge mucho cariño lo que hace dura la despedida, y debo sincerarme diciendo que si Lisi no fuera tan grande, seguro que se hubiera quedado formando parte de nuestra familia.

PD: Gracias a Juan y a todas aquellas personas que adoptan y acogen animales.

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4 comentarios en “Una semana sin ella

  1. Unos amigos acogen animales desde hace unos años, viven en el campo y pueden hacerlo. Tienen 5 perros propios, un gato y un bebé de dos años que está inmunizado de todo! Suelen tener siempre un perro acogido, ya se sabe que donde comen 6 comen 7. Todos sus animales propios fueron encontrados por ellos o acogidos, al final se les quiere mucho. También han tenido varios disgustos de animales que venían con enfermedades y no las pudieron superar, pero el balance es bueno. Sinceramente, pudiendo tener animales gratis ¿para qué comprar? Dan el mismo cariño!!!

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